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Ni de aquí ni de alli

  • Foto del escritor: mire md
    mire md
  • 6 jul 2022
  • 3 Min. de lectura

Este post es una renovación de uno muy antiguo; en diciembre de 2015 a los 18 meses de llegar a Oviedo, escribí un texto en el blog que llevaba en esa época elaromadelavida


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Hoy quiero retomar ese post y analizarlo bajo la perspectiva que tengo hoy tras 8 años de ser una emigrante retornada.


Si, ya son 18 meses desde que regrese a España, año y medio, 6 cambios de estación, un invierno y dos otoños, muchos trámites, muchos arreglos, 3 trabajos y pocos amigos. 18 meses que me hacen pensar que no soy ni de aquí ni de allí, siempre extranjera en Venezuela, siempre extranjera en España, es una sensación ambivalente, en realidad no me siento discriminada o menospreciada (tampoco en Venezuela me sentía así) pero la sensación es mas bien como de quien no termina de encajar (también en Venezuela me sentía así).

Creo que finalmente no terminas de "encajar" nunca, mas bien el objetivo debería ser encontrar una forma de estar cómoda en tu nuevo hogar; no vas a poder compartir tus experiencias de vida con las personas que crecieron en esa ciudad porque no te vas a acordar de el cine tal o el bar aquel que nunca conociste y esa falta de referencia local siempre te va a situar en un lugar ajeno.


Sin embargo, con tu propia experiencia si hay mucho que puedes aportar a las personas con las que estudias o trabajas, un punto de vista que para ellos será fresco por lo novedoso o particular; no se trata de encajar, pero si de encontrar tu lugar.


El lenguaje; estoy convencida que para mi hijo (9 años al llegar) este tema fue su mayor impacto, tanto en lo académico como en la forma de relacionarse, a medida que incorpora el léxico ovetense se va integrando mejor y por supuesto, lo fuerza; la nena (7 años al llegar) lo absorbió con mayor facilidad; me entristece un poco que pierdan parte de la cultura propia de su país de origen, pero sin duda es inevitable...

Inevitablemente adquieres expresiones comunes del lugar donde vives y pierdes algunas de las tuyas propias; sin embargo es una evolución natural por el contacto con dicho lenguaje.

Un concepto novedoso; ser ciudadano implica amplias responsabilidades, en Venezuela me tocaba pagar impuesto y poco más pues el votar nunca lo pude hacer, ahora debo cumplir las normas de transito conocidas y las desconocidas, acatar la ley que no conozco del todo bien, segregar los desechos para el reciclaje y más. por primera vez puedo votar, si bien en Venezuela siempre supe cual era mi preferencia política, ahora apenas estoy descubriendo cual es el candidato que mas me convence. Vivir en un país donde tus derechos se cumplen y tus deberes se exigen es para mi un alivio, finalmente aprendes sobre todo lo que es necesario para ti y saber a que atenerse en términos de leyes es tranquilizador.


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¿Entonces: de aquí o de allí? Resignada a ser siempre extranjera, reconozco que el crecer en Venezuela me ha dado muchas ventajas: crecí en una sociedad, abierta, alegre, dispuesta a compartir y amable, nada que ver con la sociedad de los últimos años violenta y aprovechada por un lado y temerosa, desconfiada por el otro a causa de la lamentable gestión social y educativa de los últimos 15 años; por otra parte, también crecí siempre vinculada a mis raíces españolas, y no encuentro que al llegar a España sufriera un "choque cultural"; si, gane muchas cosas y perdí otras; en muchas ocasiones anhelo volver a Venezuela y en otras deseo terminar de afianzarme aquí; el caso es que soy de aquí y soy de allí. Y así es: una mezcla de dos culturas cada una con sus partes maravillosas y sus zonas menos agradables, hoy sé a ciencia cierta que me gusta vivir en Oviedo y que la ciudad es un lugar al que pertenezco.


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2022 @mireiamenes

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